Partagas: Una marca a prueba del tiempo

25/07/2026 — la-boutique, tout-sur-le-cigare

Entre las marcas de puros comercializadas por Habanos SAhay algunas cuyo simple nombre encarna por sí solo el genio y el saber hacer cubanos. Es el caso de Partagas, una de las marcas de puros más prestigiosas del mundo. Creada en 1845, esta emblemática marca es una de las más antiguas de La Habana que siguen en activo, pero también una de las que más ha contribuido al desarrollo de las técnicas modernas de fabricación de puros. Tanto creadora de puros legendarios como marca pionera en numerosos ámbitos, Partagas es hoy una referencia para todos los aficionados a los puros de alta gama.

El nacimiento de Partagas

La marca Partagas toma su nombre de su creador, Don Jaime Partagas Ravelo. Nacido en 1816 en Cataluña, este inmigrante español abandona su país natal en 1831 con destino a Cuba con la ambición de hacer fortuna en la industria del tabaco. Gracias a la ayuda de sus padres y amigos, se establece rápidamente en la isla y comienza a vender tabaco bajo la tutela de Juan Conill y Pi, uno de los mayores proveedores de tabaco de Cuba. Durante esos años de aprendizaje, adquiere importantes conocimientos sobre el mundo del tabaco y desarrolla un agudo sentido para los negocios. Así, ya en 1840, abre su propio taller de puros. 

Gracias al apoyo financiero de Conill y a los ingresos obtenidos de su empresa, adquiere su propia fábrica en 1845. Ubicada en el 520 de la calle Industria en La Habana, la «Flor de Tabacos de Partagas y Compania» es la manufactura de puros más antigua de Cuba que sigue en funcionamiento hoy en día. Ese mismo año, Jaime Partagas compra la finca «Hato de la Cruz», en Vuelta Abajo, con el fin de desarrollar allí sus plantaciones de tabaco. La marca «Flor de Tabacos de Partagás y Compañía» será registrada oficialmente en diciembre de 1954.

La innovación en el corazón de la marca

El trabajo y la determinación de Jaime Partagas le permitieron desarrollar rápidamente su empresa y comprar numerosas fincas tabacaleras en el corazón de Vuelta Abajo. Así, los puros Partagas se fabricaron desde el principio a partir de hojas de tabaco de calidad superior. Jaime Partagas también era conocido por controlar personalmente todas las etapas de fabricación de sus puros y fue el primero en experimentar con la fermentación y los métodos de añejamiento de los puros para mejorar su calidad y su vida útil. 

Este nivel de exigencia y excelencia ha permitido a los puros Partagas de disfrutar de una popularidad internacional. Ya en la década de 1850, Partagas contaba así entre sus clientes con ricos aristócratas procedentes de Europa y Oriente Medio. Esta reputación le dio la idea de rebautizar su fábrica « Real Fabricas de Tobaco Partagas » para subrayar su condición de proveedor oficial de la nobleza europea. Entre los múltiples galardones de la marca, la medalla de primera clase de la Exposición Internacional de Francia (1855), así como la medalla de oro de la Exposición Internacional de París (1862), dan fe de este éxito internacional.

En 1860, Jaime Partagas vuelve a destacar al crear la función de lector en el seno de su manufactura habanera. Su objetivo era fomentar la formación de sus torcedores, al tiempo que les permitía entretenerse durante sus horas de trabajo. Ante el éxito de esta práctica, muchas tabaquerías la adoptaron hasta convertirla en una profesión por derecho propio.

El renacimiento de Partagas

El 17 de junio de 1868, mientras se encontraba en una de sus plantaciones, Jaime Partagas fue víctima de un intento de asesinato. A pesar de los esfuerzos de sus médicos, murió un mes más tarde a consecuencia de sus heridas. Las circunstancias de este asesinato siguen siendo oscuras todavía hoy. Algunos creen que fue víctima de una conjura orquestada por la familia Cabañas debido a una disputa relacionada con la explotación de la marca La Flor de Cabañas mientras que otros plantean la hipótesis de una rivalidad amorosa.

A su muerte, la dirección de la empresa pasa a su hijo mayor, José Partagás Puig. Al no haber heredado el sentido empresarial de su padre, José provoca el declive de la empresa y se ve obligado a hipotecar las tierras de la finca de Hato de la Cruz para mantener la explotación. Pero, incapaz de saldar sus deudas, en 1887 es condenado a ceder la totalidad de la fábrica y de los bienes asociados (terrenos, existencias de tabaco y clientes) al beneficiario de la hipoteca, el banquero Juan Antonio Bances Alvarez. Este último la revende después al magnate del tabaco, el empresario Ramon Cifuentes Llano. Bajo la dirección de Cifuentes, Partagas recuperará sus cartas de nobleza y se convertirá en la marca legendaria que conocemos hoy. Experto en tabaco y hombre de negocios de talento, Cifuentes desarrollará especialmente la imagen de la marca gracias a una serie de impresiones litográficas que aún hoy hacen las delicias de los coleccionistas.

Tras cambiar de nombre en múltiples ocasiones, la compañía queda finalmente registrada en 1941 con el nombre de « Cifuentes y Compañía ». En 1954, adquiere las marcas Bolivar y La Gloria Cubana y se convierte en la segunda mayor empresa exportadora de puros de Cuba detrás de la empresa « Menendez, Garcia y Co », propietaria de las marcas H. Upmann y Montecristo. En 1958, representaba así el 25% del mercado.

Pero tras el triunfo de la Revolución cubana en 1959, la compañía pasa a ser propiedad del Estado y la familia Cifuentes abandona Cuba para la República Dominicana. A día de hoy, la marca Partagas sigue produciéndose en Cuba bajo el control de Habanos SA y la fábrica fundada por Jaime Partagas emplea a más de 500 trabajadores. 

Una marca legendaria

Creada en 1845, la marca Partagas ha sabido atravesar el tiempo. Ahora reconocidos en todo el mundo, sus puros encarnan la calidad y la excelencia cubanas. En 2021, el módulo Partagas Serie D No. 4 ha sido así elegido «« 4º mejor puro del año » por la revista Cigar Aficionado y la línea Linea Maestra ya se anuncia como el gran acontecimiento del Festival del Habano 2023. Apreciados por los aficionados entendidos, los puros Partagas son potentes y poseen una personalidad única. Reflejan no solo la calidad del terruño cubano, sino también la pasión y el saber hacer de los hombres que los vieron nacer.

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