¿Por qué la Vuelta Abajo se considera la mejor región tabacalera del mundo?
Si es un aficionado apasionado de los habanos, es muy probable que ya haya oído hablar de la Vuelta Abajo. Situada al oeste de la península cubana, en la provincia de Pinar del Rio, esta región constituye el corazón de la producción del tabaco utilizado para la fabricación de los puros cubanos de alta gama. De las cinco regiones productoras de tabaco de la isla, es además la única donde todos los tipos de hojas – capa, subcapa y tripa – se cultivan. Apodada el «triángulo del oro verde cubano», la Vuelta Abajo es considerada por numerosos expertos y aficionados como la mejor región tabacalera del mundo.
La importancia del terroir en el cultivo del tabaco
Antes de hablar de las características medioambientales propias de la Vuelta Abajo, es importante recordar la influencia del terroir en el cultivo del tabaco. Como organismo vivo, el tabaco depende del entorno en el que se desarrolla. Si su aspecto apenas varía de un terroir a otro, sus características internas – aromas, elasticidad, suavidad, dureza, etc. – dependen por completo de las condiciones en las que se cultiva.
La composición química del suelo, la exposición al viento, al sol y a la lluvia, la temperatura, así como el nivel de humedad del aire, constituyen elementos determinantes para la calidad final del tabaco. Una vez recolectadas las hojas, el tabaco también debe secarse en condiciones óptimas para garantizar la flexibilidad de las hojas y la conservación de sus aromas. La temperatura y el nivel de humedad de un terroir constituyen así elementos clave en la producción de tabacos dignos de convertirse en puros premium.
La situación geográfica de la Vuelta Abajo
La Vuelta Abajo es un territorio de 40 000 hectáreas que se extiende alrededor de la ciudad de Pinar del Rio, en la provincia del mismo nombre. Situada a unos 150 kilómetros al oeste de La Habana, está bordeada por las montañas de la Sierra de Los Oraganos y atravesada por el río Guama. Compuesta por siete distritos (Lomas, Guane, El Llano, Remates, Costa Norte y Costa Sur), cuenta con cuatro terroirs principales, que son:
- Consolacion del Sur (cultivo de las subcapa)
- Pinar del Rio (hojas de tripa)
- San Juan y Martinez (hojas de tripa y de subcapa)
- San Luis (hojas de capa)
Las vegas finas presentes en los municipios de San Luis y de San Juan y Martinez, en el distrito de El Llano, se consideran las mejores de todas y representan por sí solas el 40% de la producción total de hojas de tabaco «premium» de la isla.
La Vuelta Abajo: un terruño excepcional para el cultivo del tabaco
Si la Vuelta Abajo es considerada por numerosos expertos como la mejor región tabacalera del mundo, es porque reúne las condiciones geológicas y climáticas ideales para el cultivo del tabaco. Para desarrollarse correctamente, el tabaco necesita un suelo friable y rico en minerales, una temperatura comprendida entre 20°C y 28°C, un mínimo de 8 horas de exposición diaria al sol, un aporte suficiente de agua y una humedad del aire superior al 70 %. Aunque son difíciles de reunir, todos estos componentes se encuentran en este terruño excepcional.
Formados durante la era cuaternaria, los suelos fértiles de la Vuelta Abajo se componen de restos calcáreos procedentes de la erosión de los relieves circundantes, que después fueron cubiertos por limo (partículas de tierra) arrastrado por los distintos cursos de agua. La suma de estos elementos confiere a los suelos una textura limoarcillosa, o arenoso-arcillosa, lo que permite asegurar una reserva de agua ideal para el cultivo del tabaco y favorecer el desarrollo de sus cualidades aromáticas. Gracias a un importante aporte de minerales, en particular nitratos, los tabacos cultivados en este tipo de suelo desarrollan un sabor rico y con cuerpo que solo se encuentra en los grandes puros cubanos.
Además de la calidad de los suelos, el tabaco necesita un clima, una topografía y una exposición natural particulares para desarrollarse correctamente. La temperatura ideal de cultivo debe situarse así entre 20° y 28°C. Sin embargo, la Vuelta Abajo disfruta de una temperatura media de 25,5°C durante todo el periodo de cultivo del tabaco, que se desarrolla de octubre (periodo de siembra) a mayo (cosecha). La presencia de cadenas montañosas también permite proteger las plantas de lluvias demasiado intensas y, por tanto, de riesgos de descamación, al tiempo que favorece el riego natural de los cultivos. Por último, la pluviometría suele superar allí los 1 000 mm entre la estación seca (noviembre a abril) y la estación lluviosa (mayo a octubre). Combinado con una temperatura elevada, esto da una tasa de humedad relativa del 79 %, es decir, un nivel especialmente favorable para el desarrollo de las plantas de tabaco.
Para saber más
Si la Vuelta Abajo es indiscutiblemente el Eldorado del cultivo del tabaco, también se ve afectada con frecuencia por catástrofes climáticas que vienen a poner en entredicho su frágil equilibrio natural. El pasado septiembre, la región fue golpeada por el huracán Ian, con rachas que podían alcanzar hasta 208 km/h. Si más de 33 000 toneladas de tabaco procedentes de las cosechas anteriores pudieron ponerse a salvo antes del paso del huracán (fuente Granma), 226 toneladas de la cosecha de agosto se dañaron solo en San Luis y muchas infraestructuras indispensables para el cultivo del tabaco (secaderos, naves de almacenamiento) fueron destruidas. Las lluvias torrenciales también erosionaron los suelos, retrasando considerablemente el período de siembra. Si algunos productores pudieron reconstruir sus instalaciones, otros se vieron obligados – o tomaron la decisión – de detener su actividad.
Hoy, los vestigios de esta «tempestad del siglo» siguen siendo visibles en muchas plantaciones y, en algunos lugares, los campos de maíz y de frijoles han reemplazado los cultivos de tabaco. Si estas circunstancias constituyen un drama para todos los hombres y mujeres que trabajan a diario en el cultivo del tabaco, así como para todos los amantes de los habanos, también nos recuerdan hasta qué punto es frágil y precioso el equilibrio ecológico del que se beneficia la Vuelta Abajo. Sin él, la fabricación de nuestros habanos preferidos sería simplemente imposible.
Si la Vuelta Abajo ofrece al mundo el tabaco más buscado, el secreto de un gran puro reside también en la mano del artesano: sin estos oficios insólitos del puro cubano que no conoce, ni siquiera la hoja más bella se convertiría jamás en una leyenda.