Un vistazo a la historia de los puros cubanos

25/07/2026 — tout-sur-le-cigare

A pesar del debate que hoy enfrenta a los amantes de puros cubanos y a los aficionados a los puros del Nuevo Mundo, Cuba sigue siendo el santuario y la punta de lanza de toda la industria del tabaco. La epopeya del puro cubano es la apasionante historia de encuentros, alianzas y choques entre épocas y civilizaciones. 

La historia cuenta que, en una travesía por el océano Atlántico, Cristóbal Colón y sus hombres habrían hecho hallazgos especiales en la isla de La Española (ocupada hoy por Haití y la República Dominicana) y en Cuba. Allí se encontraron, en particular, con personas que fumaban una extraña mezcla de plantas enrolladas en hojas de banano o de palmera. Más tarde, cuando Colón y sus marineros se establecieron en Cuba, los indígenas taínos de la isla les hicieron probar su receta local de puro, que consistía, sencillamente, en unas cuantas hojas de tabaco secas y enrolladas. Así, el primer prototipo de puro cubano tuvo su primer encuentro con Occidente y no tardó mucho en abrirse camino hacia el Viejo Mundo. España y Portugal fueron sus primeras tierras de acogida en Europa. Después, hacia 1542, España instaló el primer taller de fabricación de puros en Cuba.

Los inicios de una industria mundial

La historia del puro cubano, es también un relato de lucha, influencia y poder. El gobierno español fue el primero en imponer un monopolio sobre el comercio del puro cubano. En 1717, incluso aprobó una ley destinada a otorgarle la propiedad exclusiva de todo lo relacionado con el tabaco y sus productos derivados, entre ellos, por supuesto, el puro. Más tarde, la guerra entre España e Inglaterra en 1762, que terminó favoreciendo a los ingleses, les permitió tomar el control de La Habana por varios medios. Durante toda esta ocupación, el comercio del tabaco recuperó una libertad total que lo hizo prosperar muy rápido. Cuando se firmó el tratado de paz que restablecía el enclave español en la isla, el tabaco y el puro cubano ya se exportaban a todos los rincones del mundo, despertando interés y pasión entre muchísimas personas. 

En 1797, Cabanas fue así la primera marca privada de puro cubano en competir con el monopolio estatal español. Se trata de la primera marca de fabricación artesanal de puros en La Habana que logró obtener un reconocimiento oficial. Más tarde, Jaime Partagás seguiría los pasos de Francisco Cabanas al crear en 1848, « Flor de Cabanas ». Sus puros se fabricaron inicialmente en las instalaciones de Cabanas antes de que un juicio condujera a la separación de los socios. En el camino, marcas como Por Larranga y Punch se unieron a la aventura, respectivamente en 1834 y en 1840. En cuanto a Cabanas, la pionera, siguió operativa hasta 1962, año en el que la industria de producción de puros de la isla fue nacionalizada por el gobierno de Castro.

La gran revolución

Antes de comienzos de los años 60, los puros cubanos eran simplemente el referente para cualquier aficionado o entendido que se precie. La tierra de Pinar del Rio, donde se concentra la mayor parte de la producción de tabaco, era sencillamente de una calidad excepcional. Es, además, un motivo de orgullo nacional al que los productores locales siguen prestando hoy en día una gran atención para garantizar siempre la calidad del tabaco. Las hojas sobre las que Cuba ha construido su hegemonía durante siglos en este ámbito también son motivo de orgullo de los torcedores encargados de transformarlas en puros. 

Dicho esto, la revolución política impulsada por Fidel Castro y su gobierno provocó conmoción en este mercado cubano. En efecto, el fuerte intervencionismo del gobierno, especialmente mediante la nacionalización de la industria, provocó una fuga de talento. Así, muchos productores locales se exiliaron, llevándose a veces consigo numerosas semillas. Después, el embargo comercial impuesto por el presidente John F. Kennedy asestó el golpe de gracia al puro cubano, que perdía con ello su mayor mercado. Sin embargo, ello tuvo el mérito de contribuir al refuerzo de su leyenda bajo estos cielos. Pero, sobre todo, esta época consagraba el nacimiento de una nueva industria. 

Los puros del Nuevo Mundo

Los productores de puros que abandonaron la isla con la llegada de Castro al poder se dirigieron a destinos como Jamaica, Honduras, Nicaragua, las Islas Canarias, México o la República Dominicana. Allí encontraron, en particular, suelos propicios para el cultivo del tabaco y varios incluso trasladaron allí sus marcas comerciales. Esto provocó numerosos litigios, resueltos en algunos casos con la creación de una compañía con dos países de origen. 

En esta línea, se puede citar Montecristo que, impulsada por la familia Menendez, se instaló en la República Dominicana, donde su cambio de imagen le permitió ocupar importantes cuotas de mercado. Entre sus productos más célebres figuran Romeo y Julieta, Cohiba, La Gloria Cubana, Partagás, H. Upmann, etc. Por Larranaga también se fabrica en este país. Punch y Hoyo de Monterrey, por su parte, se producen en Honduras.

Tras el embargo, marcas de puros de origen cubano como Padrón y Arturo Fuente lograron rehabilitar su imagen. Maestros torcedores emigrados como José Pepin Garcia recrearon antiguas marcas como La Aroma de Cuba para convertirlas en clásicos de la era moderna. Dicho esto, se producen en Nicaragua a través, en particular, de la prestigiosa marca My Father Cigars.

En conclusión

La industria del puro en la Cuba posterior a Castro ha experimentado cambios importantes en las últimas décadas. La nacionalización ha provocado una concentración de los recursos y la supresión de las marcas. Dunhill y Davidoff siguieron su propio camino. En 1966, Fidel Castro creó Cohiba, tabaco en lengua taína, y produjo el puro emblemático de la revolución. 

Desde entonces, Cubatabaco, la agencia nacional del puro, decide qué marcas reciben el mejor tabaco. Las marcas emblemáticas como Cohiba, Montecristo, Romeo y Julieta y H. Upmann suelen beneficiarse.

Después de la 2ª Guerra Mundial, la disolución de la Unión Soviética tuvo un impacto negativo en la economía cubana. La ayuda se agotó, y la uniformidad y la calidad general de los puros cubanos disminuyeron, especialmente en los años 1980. Hoy, la industria intenta por todos los medios recuperar su nivel de prosperidad de antaño. Los puros representan aproximadamente el 17% de los ingresos por exportación de Cuba.

Por fin, hoy en día, la libertad recuperada del comercio cubano, unida al nuevo paradigma de las tiendas de venta en línea, pone el puro cubano al alcance de todos. Y si hay algo que su turbulenta historia sabrá despertar en usted, es el deseo de saborearlo.

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