Las consecuencias del cambio climático en la producción de puros cubanos
La cuestión del cambio climático está hoy en el centro de todas las preocupaciones. El último informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) de fecha 28 de febrero de 2022 nos alerta en efecto sobre el grave y creciente peligro del cambio climático. No solo el aumento de las temperaturas constituye un riesgo importante para la biodiversidad y la supervivencia de las especies, sino que también representa una amenaza directa para nuestro bienestar y el futuro de la humanidad.
Hoy en día, nadie puede ignorar la recrudescencia de las catástrofes climáticas que afectan al conjunto del globo. Incendios forestales, inundaciones, sequías o incluso huracanes forman ya parte de nuestra vida cotidiana y provocan transformaciones importantes en numerosos ámbitos. En Cuba, estas alteraciones son cada vez más frecuentes y afectan directamente a los cultivos de tabaco. Si por ahora la isla logra limitar los daños, cabe preguntarse legítimamente cómo será el futuro de la industria de los habanos en los años venideros.
¿Por qué el cambio climático constituye una amenaza para el futuro de la industria de los habanos?
En el corazón de la producción de puros hay una planta: el tabaco. Como todas las plantas, el tabaco necesita condiciones climáticas particulares para desarrollarse correctamente. Son también estas condiciones climáticas las que dan a las hojas de tabaco su sabor, sus aromas y su textura tan particulares. Este equilibrio natural es, por tanto, fundamental para garantizar cosechas de calidad y producir los famosos habanos que tanto nos gustan.
El tabaco es una planta tropical. Compuesto esencialmente de agua, necesita un suelo humífero (rico en humus), correctamente drenado, fresco y aireado. Esta planta también necesita sol durante el día, lluvias poco abundantes, una temperatura de unos 25°C y un nivel de humedad relativa del 78% de media. En caso de calor excesivo o de lluvias demasiado abundantes, las plantas de tabaco pueden marchitarse o pudrirse. Por tanto, es primordial mantener este equilibrio climático para garantizar el desarrollo de hojas de tabaco de calidad.
Las consecuencias visibles del calentamiento global sobre el cultivo de las plantas de tabaco en Cuba
Desde hace ya varios años, las condiciones climáticas amenazan directamente los cultivos de tabaco en todo el mundo. Y la producción de hojas de tabaco utilizadas para la elaboración de puros premium no se libra. En Cuba, epicentro del cultivo de tabaco de gran calidad, las cosechas han en efecto considerablemente ha caído en los últimos años debido a las sequías recurrentes y a las numerosas tormentas que han azotado la isla. Según Tabacuba, el volumen de las cosechas pasó así de 32 000 toneladas en 2017 a 22 000 toneladas en 2021.
Cuando las condiciones climáticas son favorables, el cultivo de las plantas de tabaco comienza en el mes de junio con la preparación de los suelos y termina en el mes de marzo con la cosecha de las hojas. Los meses de invierno corresponden así a la estación seca, lo que es ideal para el crecimiento de las plantas. Sin embargo, este año también, las lluvias torrenciales que se abatieron sobre los campos cubanos han transformado la estructura del suelo, obligando a los cultivadores a posponer varias semanas la siembra de las plantas. Algunos cultivadores también han tenido que replantar sus semilleros varias veces seguidas, mientras que otros han visto cómo su cosecha se pudría o se desarrollaba demasiado rápido.
Esta situación inédita no solo provoca dificultades relacionadas con el cultivo de las plantas de tabaco, sino que también constituye una amenaza para la calidad de las hojas cosechadas. Según Robaina, el nieto del célebre productor de tabaco cubano, las cosechas nunca habían sido tan malas y estos cambios climáticos afectan directamente al color, los aromas, la textura y el tamaño de las hojas.
Si Cuba sufre de lleno las consecuencias del cambio climático, la isla no es, por desgracia, un caso aislado. Muchos países productores de tabaco han tenido que enfrentarse en efecto a las mismas dificultades meteorológicas que los cultivadores cubanos, como la República Dominicana, Nicaragua, Honduras y Costa Rica.
¿Qué futuro para los cultivos de tabaco?
Además de las difíciles condiciones climáticas, Cuba ha tenido que enfrentarse a una crisis económica de gran magnitud con una caída de la economía del 11% en 2020. Esta situación llevó al gobierno cubano a anunciar la reducción del 15% de la superficie de las plantaciones de tabaco de la región de Pinar del Río (región que representa por sí sola aproximadamente el 70% de la producción de tabaco del país) en favor de cultivos alimentarios. Entre los cultivadores, el diagnóstico es el mismo y muchos de ellos empiezan a diversificar sus cultivos e incluso a veces abandonan la producción de tabaco en favor de cultivos menos exigentes como el maíz o las alubias negras. Así, algunos cultivadores empiezan a temer que los cultivos de café, azúcar y leguminosas vengan a comprometer el futuro del tercer producto de exportación de la isla. Una vez más, la isla no constituye una excepción, sino que refleja por el contrario una situación que se repite en muchos países de América Central.
Pero si Cuba encarna, pese a sí misma, las consecuencias del calentamiento global sobre la producción de tabaco, también da ejemplo en materia de acciones a favor del clima. En 1976, la isla fue de hecho uno de los 1ers países del mundo en incluir las cuestiones medioambientales en su Constitución. En 2017, el gobierno cubano adoptó también el plan « Tarea Vida » (Objetivo vida), que pretende identificar con precisión las consecuencias del cambio climático en la isla y poner en marcha soluciones concretas para limitar sus efectos.
Así, el país ha iniciado su transición hacia fuentes de energía renovables y ha empezado a formar a los cultivadores en otras formas de producción. De hecho, los productores de tabaco han comenzado a diseñar nuevas casas de secado con techos de metal en lugar de madera para favorecer el curado del tabaco. También han introducido suelos de hormigón en sus graneros para tener un mejor control sobre la humedad ambiente. En los campos, también se han instalado sistemas de riego y drenaje más eficaces para combatir con mayor eficiencia los vaivenes del clima.
David Savona, periodista de la revista Cigar Aficionado, escribía ya en 2019 que la meteorología desempeñaría un papel decisivo en la calidad y la cantidad de los puros cubanos en el futuro. Podemos imaginar que las consecuencias del cambio climático sobre la producción de tabaco no dejarán indemne a una industria ya debilitada por la crisis sanitaria.